Acem Meditation International

Un baile a tres

Por Turid Suzanne Berg-Nielsen, psicóloga, profesor de Meditación Acem

Sentarse y meditar puede parecer muy sencillo: basta con cerrar los ojos y repetir un sonido sin sentido en tu cabeza. Una pregunta natural es cómo ese acto sencillo puede conducir tanto a la reducción profunda del estrés y el crecimiento psicológico. La respuesta, por desgracia, es bastante más compleja. En pocas palabras, cuando meditas, activas tanto la capacidad de actuar como una receptividad sensible, junto con la libertad de pensamiento. Estas actividades mentales se consideran normalmente difíciles de combinar. En este artículo se describe la forma en que coexisten durante la Meditación Acem.

Turid S Berg-Nielsen

El acto

Cuando meditas con el método Acem, desarrollas  la capacidad de realizar un acto independientemente de lo que está pasando dentro de ti. Es cierto que el acto es muy sencillo: simplemente la repetición libre de un sonido en la mente. Sin embargo, después de sólo unos pocos minutos meditando puedes descubrir que tu cabeza está llena de distracciones aleatorias que llevan tus pensamientos lejos del sonido. Tal es la naturaleza de la meditación. Tarde o temprano, sin embargo, lo habitual es encontrar tu camino de vuelta al sonido y recuperar la capacidad de hacer lo que se supone debes hacer, sin demasiado esfuerzo.

Esta capacidad de mantener una acción se puede aplicar a muchas cosas en la vida cotidiana. La meditación Acem no es una cuestión de esperar pasivamente a que algo suceda. En cada repetición del sonido de meditación practicas haciéndolo suave y fácilmente, incluso si te sientes aburrido/a o tus pensamientos están alborotados. La capacidad de actuar sin esforzarte se fortalece lentamente con el tiempo, y desarrollas el poder de llevar a cabo una acción particular, independientemente de tus sentimientos. Lo curioso es que se puede ejercer este poder sin tener que suprimir otras partes de tu conciencia o personalidad.

Así que, aunque la Meditación Acem es fácil de hacer, es una actividad mental avanzada compuesta por muchos elementos - y en un grado mayor que muchas otras formas de meditación. La meditación Acem involucra y sincroniza aspectos completamente distintos de nuestra psicología y de nuestras funciones neurológicas.

Receptividad
Junto con la capacidad de actuar, los meditadores Acem adoptan una actitud mental de apertura y receptividad. No sólo te sientas y haces algo en tu mente; dejas que tu conciencia se pose en lo que estás haciendo, en otras palabras, en el sonido que repites interiormente.

La meditación Acem  implica una apertura hacia lo que está en el interior de tu piel y detrás de tu máscara, una especie de sensor interno. Escuchas lo que tu propia acción ha creado. Recibes y tomas conciencia de las señales del interior, algunas de las cuales pueden ser tan débiles que en la vida cotidiana apenas te percatas de ellas. Este tipo de apertura te puede sensibilizar en nuevos matices de tu propia acción, en este caso la repetición del sonido, de modo que uno se sintoniza con las sutiles diferencias entre la intención y la ejecución. Te vuelves más consciente de los factores que influyen en tu capacidad de actuar, e igualmente importante, las consecuencias de tus propias acciones.

Después de un período de meditación regular, esta receptividad, naturalmente, tiende a extenderse a la vida diaria también. Puede manifestarse en una mayor sensibilidad y una mejor capacidad para estar en sintonía con lo que está sucediendo a tu alrededor - cualidades que son fundamentales para ser un buen padre, compañero, o líder.

Libertad
La capacidad de actuar y la receptividad están dirigidas por la conciencia y la voluntad, pero sin esfuerzo alguno. Sin embargo, la conciencia y la voluntad se supone que no interfieren con otra parte de la mente que es muy activa en la meditación Acem: el libre pensamiento.

El pensamiento libre consiste en todos tus pensamientos espontáneos, ya se trate de placenteros  o dolorosos, las impresiones de ayer o el año pasado, los planes para mañana o para un futuro lejano - toda tu vida interior, ya sea caótica o aburrida. Todo esto debe permanecer al margen del control consciente durante la Meditación Acem.  Aquí no hay censura, ni  policía moral. Detrás de tus ojos cerrados, hay un espacio interior donde ningún pensamiento es estúpido, ningún sentimiento está fuera de lugar, ningún deseo está prohibido. Nada es bueno o malo en la actividad espontánea durante la meditación. Como a un niño pequeño,  a la mente se le permite pasear, saltar sin descanso de un lugar a otro, girar, oscilar arriba y abajo, o escabullirse para descansar tranquila. Permitir esa libertad a este niño, por mucho que te gustaría retenerlo en un lugar o alejarlo. Durante media hora se le permite expresarse - exactamente como desea.

Durante la meditación Acem creas mejores condiciones para el pensamiento libre y espontáneo. ¿Por qué? Para descargar los residuos que pueden acumularse en la mente. Y para liberar tus reservas ocultas de vitalidad y energía, calor y alegría, para que sean más accesibles a la mente consciente.

 

Coordinación
Hemos visto que la meditación Acem implica un acto, receptividad y libertad de pensamiento. Otra forma de mirarlo es verlo como la implicación de tres seres: el ser que actúa, el ser receptivo y el ser espontáneo. Esquemáticamente se puede establecer así:
 

  Voluntario No dirigido
  Ser que actúa Ser receptivo Ser espontáneo
Actividad Repetición del sonido con actitud mental libre Conciencia dirigida hacia el aspecto auditivo del sonido Actividad espontánea sin alterar
Efecto Fortalece la habilidad para actuar Cultiva la sensibilidad Libera emociones, vitalidad y creatividad

Hay otras pocas formas de meditación en la que los tres seres están presentes al mismo tiempo. Algunas formas resaltan el ser receptivo y subordinan el ser que actúa: los practicantes adoptan una posición más pasiva (por ejemplo, en técnicas derivadas del ZEN, donde sólo observas la respiración). Las técnicas con concentración, por su parte, implican el tratar de excluir al ser espontáneo, y esto no parece tener el mismo  efecto de relajación que en la meditación Acem.

Estudios de EEG y IRMf muestran que partes totalmente diferentes del cerebro están coordinadas y sincronizadas durante la Meditación Acem. Entonces, seguramente, la meditación Acem implica un difícil proceso de coordinación, como hacer juegos malabares con tres pelotas en el aire?

 

 La Danza

Al  contrario: por lo general  fluye por sí misma, casi como un juego o un baile. Brazos y  piernas necesitan un poco de control, pero aparte de eso es en gran medida una cuestión de dejarse ir con la música y sintonizar con los movimientos de tu pareja.

 

Meditación Acem no es un tango rígido y angular, o un hip hop salvaje, pero tal vez algo más parecido a un vals lento, que fluye a través de la pista de baile. En este aspecto, sin embargo, la analogía no es del todo exacta. Porque la meditación Acem en realidad no es una danza antigua para bailar en pareja, sino un baile a tres, si tal cosa existe. Se trata de tres partes de tu psicología tratando de encontrar juntos el ritmo por un rato. El ser que actúa dirige el baile, mientras que el ser receptivo lo sigue, capturando el ritmo y movimiento del  ser activo.  La parte liberadora y no convencional de esta danza  corresponde al ser espontáneo.  Como un niño pequeño que corre y salta alrededor, impulsivo y emocional, vulnerable, alegre y exigente en partes iguales. Tirando en diferentes direcciones, sacando de equilibrio al ser que actúa, puede ser molesto, pero también energizante.

 

 Una personalidad madura psicológicamente necesita estas tres partes del ser: activo, receptivo y espontáneo.  Desgraciadamente en la vida diaria estos tres seres están a menudo opuestos. La espontaneidad puede tener que someterse cuando una determinada acción necesita llevarse a cabo. La receptividad y sensibilidad hacia los demás a veces desaparecen cuando permites que tus impulsos espontáneos tomen el mando. O puede ocurrir el caso contrario: cuando te sintonizas con otra persona, tu propia expresividad puede verse restringida. En la Meditación Acem, un ser no se resalta ni prioriza a costa de los otros. Los tres son estimulados, cultivados y puestos en libertad de forma simultánea

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